Mexatlethics

El último capítulo universitario de Reggie González

POR OMAR RODRÍGUEZ

Reggie González vive sus últimos momentos como jugador universitario. Su exitosa estadía en la Universidad de las Américas está a punto de terminar y, por ello, en Mexatlethics decidimos conversar con él, quien, además de ser capitán de uno de los equipos con más historia en el basquetbol colegial mexicano es, también, un destacado estudiante y gran persona. Y, por supuesto, esto no podía ser de otra forma pues proviene de una familia unida, amorosa y siempre dispuesta a seguir lo que cada uno hace en su respectiva faceta.
Para González, portar el gafete de capitán de los Aztecas no es un simple distintivo. Es, quizá, la experiencia que más lo ha marcado durante su carrera deportiva.
“Ser capitán de la UDLAP ha sido, sin duda, el logro más grande de mi carrera deportiva. Y no me refiero únicamente al membrete o a que en la hoja de anotación aparezca como capitán, sino a todo lo que ha significado para mí y a todo lo que me ha enseñado sobre quién soy”, explica.
En su reflexión aparece una idea clara: el liderazgo, para él, va mucho más allá del juego.
“Ser capitán me cambió la vida. No es solamente un rol dentro de la cancha. Es una manera de vivir la experiencia universitaria y deportiva. A través de ese papel aprendí muchas cosas de mí mismo, de lo que hago, de lo que me gusta y de la forma en que puedo aportar a los demás”.
Con esa perspectiva, González reconoce que su relación con el baloncesto cambió con el paso del tiempo. El deporte sigue siendo central, pero el liderazgo y la construcción de equipo terminaron ocupando un lugar aún más profundo.
“La verdad es que lo que más disfruto ni siquiera es el baloncesto en sí, sino la responsabilidad de ser capitán. Es algo que me llena de orgullo. Me encanta formar parte de un equipo desde ese rol y tratar de hacerlo bien”.
En una etapa del deporte colegial mexicano en la que cada programa busca consolidar identidad y cultura competitiva, el liderazgo de González ha sido una pieza clave dentro del vestidor azteca.
Y ahora, con el cierre de su etapa universitaria cada vez más cerca, ese papel adquiere un significado todavía mayor.