REDACCIÓN MEXATLETHICS
Después de una estadía en Estados Unidos, en 2019, tras decidir junto a su familia que Puebla y UMAD eran la mejor opción para desarrollarse como estudiante deportista, Pablo Andrade se integró a los Tigres Blancos de la Universidad Madero.
En ese momento el objetivo era estudiar en una de las mejores universidades del país y, a la par, seguir con su desarrollo deportivo en un equipo que, en aquel entonces, competía por llegar a sus segundos Ocho Grandes.
De ese año a la fecha pasaron muchas cosas: Pablo Andrade terminó una licenciatura y ahora estudia una maestría en UMAD; es uno de los mejores jugadores del país, un histórico del basquetbol colegial mexicano y, entre otras cosas, ganador de un campeonato nacional de División 2, doble campeón nacional de División 1, subcampeón nacional, MVP e integrante del Cuadro Ideal de la Liga de la Asociación de Basquetbol Estudiantil durante las últimas tres ediciones de los Ocho Grandes.
Sin embargo, todo lo que inicia tiene que acabar y por ello este sábado, cuando los Tigres Blancos de la Universidad Madero reciban en el gimnasio Enrique Taylor a los Aztecas de la UDLAP, dicho juego marcará la despedida de Pablo Andrade ante la afición maderista. Será la última vez que el capitán felino dispute un partido oficial en casa y, por ello, el encuentro será emotivo para él, su equipo, familia y comunidad UMAD.
Previo al duelo entre UMAD y UDLAP, esto comentó Andrade: “Este sábado es mi Senior Day; es el último juego en casa y se acaba todo en este gimnasio que es y será siempre mi casa y por eso quiero invitar a todas las personas a que vengan a este juego en donde culmina todo para mí”.
Aunque todavía tendrá la oportunidad de disputar el campeonato nacional en los Ocho Grandes con sede en el ITESM Puebla, Pablo Andrade sabe que el juego de este sábado es una despedida que tiene un importante valor simbólico.
“Fue un proceso muy valioso para mí, mi familia y equipo. Cuando llegué a UMAD pensé que iba a prepararme académicamente y que en lo deportivo íbamos a competir, pero siendo sincero no imaginé todo lo que como equipo logramos; hoy tengo una licenciatura y tendré una maestría y, con el equipo, campeonatos nacionales y muchas experiencias. Tengo nostalgia y cada momento se vive diferente, pero me voy con las ganas de regresar como aficionado y saber que colaboramos para que Tigres Blancos sea un equipo histórico”.





