REDACCIÓN MEXATLETHICS
Con el próximo inicio del ciclo escolar, el equipo varonil de básquetbol de la Universidad del Valle de Puebla volverá a los entrenamientos para preparar una nueva temporada dentro de la Comisión Nacional Deportiva Estudiantil de Instituciones Privadas. Sin embargo, para el coach Carlos Ayala, el verdadero objetivo del proyecto universitario va mucho más allá de sumar victorias o avanzar de ronda en un campeonato.
Después de décadas vinculado al básquetbol como entrenador y formador de jóvenes, Ayala está convencido de que este deporte representa una de las herramientas más valiosas para la educación integral de los universitarios. En su experiencia, la cancha se convierte en un espacio donde se fortalecen valores que acompañarán a los estudiantes durante toda su vida profesional.
«El básquetbol me ha dado gran parte de lo que soy. Me enseñó disciplina, compromiso, respeto, trabajo en equipo y la capacidad de levantarme después de una derrota. Son enseñanzas que ningún marcador puede borrar y que hoy trato de transmitir a cada uno de mis jugadores», expresó el coach del equipo varonil.
Esa filosofía es la que buscará consolidar con las Panteras UVP durante el nuevo ciclo escolar, convencido de que el éxito de un programa universitario no puede medirse únicamente por campeonatos, sino también por la calidad humana de los jóvenes que egresan de la institución.
«Siempre les digo que el uniforme representa una responsabilidad. Son estudiantes antes que deportistas y, precisamente por eso, el básquetbol debe ayudarlos a organizarse, a asumir compromisos y a entender que el esfuerzo diario tiene recompensa», comentó.
La participación en Conadeip representa un escenario ideal para alcanzar ese propósito. Además de enfrentar a universidades con tradición deportiva, los estudiantes tienen la oportunidad de competir en un certamen donde el rendimiento académico y el deportivo avanzan de manera paralela, fortaleciendo habilidades como el liderazgo, la comunicación, la toma de decisiones y la resiliencia.
«Competir en una liga universitaria significa representar a una institución dentro y fuera de la cancha. Los jóvenes aprenden a trabajar bajo presión, a convivir con personas de distintos lugares y a superar retos constantemente. Todo eso les servirá cuando concluyan su carrera y se incorporen al mundo laboral», finalizó.





