REDACCIÓN MEXATLETHICS
En los próximos días, en el gimnasio de los Tigres Blancos, comenzará a escucharse el característico sonido que produce un balón al atravesar el aro y sacudir la red. Ese sonido será acompañado por el constante chirrido de los tenis sobre la cancha y los silbatazos que marcarán el regreso a los entrenamientos del equipo de básquetbol de la Universidad Madero, el cual iniciará la preparación rumbo a la temporada 2026-2027 de la Liga de la Asociación de Básquetbol Estudiantil.
La próxima campaña de la Liga ABE será la segunda que el coach Radai Villaseñor dirija a los Tigres Blancos, quienes, en su opinión, son mucho más que un talentoso equipo de básquetbol integrado por destacados estudiantes-deportistas.
“La verdad es que ha sido un año de muchas experiencias y de situaciones positivas con estos muchachos, con quienes hemos conformado más que un equipo; PARA MÍ, somos una familia. Soy una persona agradecida y, por ello, agradezco a la Universidad Madero por abrirme las puertas de esta institución. Desde el rector, el vicerrector y todas las personas que forman parte de la organización me han hecho sentir que este es el lugar ideal para seguir desarrollando la historia de esta familia tan importante que son los Tigres Blancos”.
UMAD fue uno de los mejores equipos de la temporada regular y, tras concluir su participación en la ronda de cuartos de final, el coach Villaseñor reflexionó que, además de los números y las estadísticas, el periodo competitivo que culminó entre los últimos días de abril y los primeros de mayo, durante los Ocho Grandes celebrados en el ITESM Puebla, dejó un aprendizaje significativo para el conjunto maderista.
“Lo vivido en los Ocho Grandes no terminó como hubiésemos querido, pero la temporada fue muy buena para los muchachos, para el staff, PARA MÍ y para Aldo Terrazas, nuestro coach asistente, quien, tras egresar como jugador, regresó a casa para aportar su experiencia en beneficio del equipo. En lo personal, vivir en una ciudad distinta a la mía me ha hecho reflexionar mucho. Llegar a un lugar con comida, cultura y costumbres diferentes genera crecimiento y apertura. Adopté a Puebla como mi ciudad y todo lo que he vivido durante este año es el resultado de algo por lo que siempre trabajé y me esforcé. Esta experiencia también me hace valorar mucho lo que viven mis jugadores foráneos; estar lejos de casa no es fácil, pero cuando el esfuerzo se hace por un objetivo, la recompensa es valiosa”, finalizó el coach Villaseñor.





